lunes, 2 de noviembre de 2009

Entierro en el este



























Yo trabajo de noche, rodeado de ciudad,

de pescadores, de alfareros, de difuntos quemados

con azafrán y frutas, envueltos en muselina escarlata:
bajo mi balcón esos muertos terribles
pasan sonando cadenas y flautas de cobre,

estridentes y finas y lúgubres silban

entre el color de las pesadas flores envenenadas
y el grito de los cenicientos danzarines

y el creciente monótono de los tamtam

y el humo de las maderas que arden y huelen.


Porque una vez doblado el camino, junto al turbio río,
sus corazones, detenidos o iniciando un mayor movimiento

rodarán quemados, con la pierna y el pie hechos fuego,
y la trémula ceniza caerá sobre el agua,

flotará como ramo de flores calcinadas

o como extinto fuego dejado por tan poderosos viajeros

que hicieron arder algo sobre las negras aguas,
y devoraron
un aliento desaparecido y un licor extremo.

Pablo Neruda

jueves, 29 de octubre de 2009

Estrella fugaz

Sin el Dios del amor
sin el amor a Dios
así pasan los años

Así pasa volando
la vanagloria
de mi mundo

Mientras tanto el tiempo
ese gran genocida
afila sus guadañas

Y en lo más hondo
de mi corazón
los dioses brillan
por su ausencia


Oscar Hahn

martes, 29 de septiembre de 2009

Así mi corazón







Como un agua

que busca un vaso
para dar de beber

y no lo encuentra


Como un vaso

que busca una boca

a quien dar de beber

y no la encuentra


Así mi corazón

boca y agua

agua y vaso

para dar de beber


y no te encuentra


Oscar Hahn

lunes, 28 de septiembre de 2009

Sábana de arriba














Me instalé cuidadosamente doblado
entre la ropa blanca del closet
Sacaste las sábanas de tu cama
y me pusiste de sábana de arriba

Te deslizaste debajo de las tapas
y te cubrí centímetro a centímetro

Entonces fuimos barridos por el huracán
y caímos jadeando en el ojo de la tormenta

Ahora yaces bañada en transpiración
con la vista perdida en el cielo raso

y la sábana de arriba aún enredada entre las piernas.

Oscar Hahn

jueves, 27 de agosto de 2009

Los días van tan rápidos








Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación
se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure en mis pulmones
una semana más, los días van tan rápidos
al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro
y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas.

Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera
nadie allá, voy corriendo a la materna hondura
donde termina el hueso, me voy a mi semilla,
porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas
y en el pobre gusano que soy, con mis semanas
y los meses gozosos que espero todavía.

Uno está aquí y no sabe que ya no está, dan ganas de reírse
de haber entrado en este juego delirante,
pero el espejo cruel te lo descifra un día
y palideces y haces como que no lo crees,
como que no lo escuchas, mi hermano, y es tu propio sollozo allá en el fondo.

Si eres mujer te pones la máscara más bella
para engañarte, si eres varón pones más duro
el esqueleto, pero por dentro es otra cosa,
y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto:
así es que lo mejor es ver claro el peligro.

Estemos preparados. Quedémonos desnudos
con lo que somos, pero quememos, no pudramos
lo que somos. Ardamos. Respiremos
sin miedo. Despertemos a la gran realidad
de estar naciendo ahora, y en la última hora.


Gonzalo Rojas

lunes, 10 de agosto de 2009

Revisitando un clásico...









Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido :

yo porque tú eras lo que yo más amaba

y tú porque yo era el que te amaba más.

Pero de nosotros dos tú pierdes mas que yo :

porque yo podré amar a otras como te amaba a ti

pero a ti no te amarán como te amaba yo.


Ernesto Cardenal