lunes, 19 de julio de 2010

Epígrafe para un libro condenado










Lector apacible y bucólico, sobrio e inocente hombre de bien,
arroja este libro saturniano, orgiástico y melancólico.

Si no has estudiado tu retórica con Satán, el astuto decano, ¡arrójalo!
No comprenderás nada de él, o me creerás histérico.

Pero si, sin dejarte hechizar, tu pupila sabe sumergirse en los abismos,
léeme, para aprender a amarme; alma curiosa que sufres
y andas en busca de tu paraíso
¡compadéceme! Sino, ¡yo te maldigo!

Charles Baudelaire